En la actualidad, muchas personas tienen religión, más no una relación con Dios, a través de su Espíritu. Dios nos creó para depender de él todo el tiempo, para vivir unidos a él, para tener una relación personal de amistad con él. Su Espíritu está siempre “con” y “en” nosotros, a través de la fe.

Dios no solamente desea que su espíritu esté siempre con nosotros, sino que lo promete. Jesús dijo a sus discípulos justo antes de ascender al cielo: “He aquí yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin”. Las sagradas escrituras nos enseñan que fuimos creados para “vivir en comunión” con nuestro Dios.

Jesús enseñó que él era el tronco del árbol y nosotros las ramas. Dijo que separados de él, nada podíamos hacer. Dijo también, que los que permaneceríamos en él llevaríamos mucho fruto en nuestras vidas.

Así que la única forma para que el ser humano cumpla su máximo propósito, es a través de la presencia del espíritu de Dios en su vida. Por eso, es indispensable conocer la diferencia entre “religión” y “relación” con Dios.

La gente dedica tiempo y esfuerzo para desarrollar relaciones interpersonales, pero pocos dedican tiempo para desarrollar una relación personal con Dios, su creador. En la religión, es más importante la institución de los hombres que la sensibilidad a la persona del Espíritu Santo.

Pero si la institución humana toma preferencia sobre el precioso Espíritu Santo de Dios, estamos perdidos. Esto, es precisamente lo que ha pasado con la mayoría de las personas, están perdidas y lejos de Dios, aunque muchas veces tienen religión.

Mucha gente sabe de religión, pero lamentablemente no sabe cómo vivir, amar, perdonar, ni cómo superar la co-dependencia. La gente no sabe cómo liberarse de las adicciones, cómo oír al Espíritu de Dios, hablarle. No sabe lo que es amistad con Dios, cómo cambiar y crecer como persona. No sabe cómo reconocer y vencer las filosofías seculares tan contrarias a la palabra de Dios.

En la religiosidad, el enfoque está en lo exterior, pero en la relación, está en lo interior. Está en hacer méritos, pero en la relación, está en el amor y en la aceptación. Está en los ritos y ceremonias, pero en la relación, está en la sinceridad y en el corazón.

En la religión, se trata de cumplir o quedar bien con las tradiciones de hombres, pero en una relación con Dios, lo importante es cumplir o quedar bien con Dios. Los hombres miran lo de afuera, pero Dios mira al corazón.

Puedes cumplir con una religión sin que los motivos de tu corazón sean puros, pero no puedes engañar a Dios si tienes motivos impuros dentro de ti. Por cuestiones de religión, la gente se odia, se divide, y hasta se mata, pero cuando hay una relación con Dios, hay amor y no se causa daño al prójimo.

Cuando alguien tiene una relación con Dios, comprende a los demás, los ama y no los juzga, y deja que Dios y su palabra juzguen por su propia cuenta a cada quien. Nunca olvidemos que Jesús vino a darnos vida en abundancia, amor, gozo y paz, sabiduría, verdad, sanidad, alivio de nuestras cargas, bendición, visión para el futuro y para algo mejor. Hay que conocer la diferencia entre religión y relación para vivir de verdad.