*Hoy, es velado en un féretro de color madera, en su domicilio; deja en la orfandad a cuatro menores de edad

A la vivienda ubicada en la Avenida Santa Cruz esquina con la calle Paseo Rayón, de la Colonia Silvato, en Tezonapa, Veracruz, llegaron amigos, conocidos y periodistas de distintos medios de comunicación, para dar el pésame a la familia del comunicador Julio Valdivia Rodríguez, quien fue cobardemente privado de  la vida el miércoles de esta semana en la comunidad de Presidio, perteneciente a este municipio.

Luego de permanecer por varias horas en el Servicio Médico Forense (SEMEFO) de Córdoba, Veracruz, los restos de Julio Valdivia fueron entregados a sus familiares, quienes lo trasladaron hasta su vivienda en un féretro de color gris. “El señor de la funeraria de aquí de Tezonapa, nos dijo que ya estaba todo listo. Nos recomendó no abrir la caja para que no nos lleváramos una imagen desagradable, y sepultarlo, hoy mismo, en la tarde”, señalaron familiares.

Pero, dijeron, “nosotros lo queríamos ver, y cuál fue nuestra sorpresa al abrir la caja, pues que no hizo el trabajo que nos dijo. El cuerpo estaba desnudo, sucio y envuelto en una sábana. Nos dio un mal servicio”. Por tal motivo, se vieron en la necesidad de contratar a la funeraria “La Juquilita”, del señor Teodoro Hacienda. “Él nos lo tuvo que embalsamar, porque el otro, ni eso hizo, y quería que le pagáramos todavía 11 mil pesos”, expusieron.

Los gastos funerales fueron absorbidos por la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP). El Secretario Ejecutivo de dicho organismo, Jorge Morales Vázquez, informó que en el 2015, Julio Valdivia había solicitado ayuda a la CEAPP, donde se le atendió y finiquitó su problema, sin abundar más detalle.

Personas cercanas a Valdivia mencionaron que meses atrás, el comunicador había sido amenazado por civiles, quienes se lo llevaron a un paraje de nombre “Laguna Chica”, le “dieron una cachetada” y le advirtieron de “otros riesgos”. “Incluso, cuando fue hallado el cuerpo de Julio Valdivia, en la zona, llegó un compañero periodista. En ese momento arriban dos hombres y le dicen: “Put.. madre, tú también eres reportero, y se fueron”, narraron.

Julio Valdivia Rodríguez, además de trabajar como reportero, también se dedicaba a recoger la caña que se quedaba tirada de los carros cañero del ingenió de Motzorongo, donde tenía un pequeño apoyo. “Su mujer lo ayudaba también haciendo ventas de comida y frituras, para sostener a sus cuatro pequeños hijos, ya que por la crisis de la pandemia, en el medio donde trabajaba, le recortaron el sueldo a mil pesos semanales”, comentaron

El cuerpo de Valdivia Rodríguez será llevado este viernes a una iglesia ubicada en la misma colonia, donde se ofrecerá una misa a las 12 del día, y posteriormente, será sepultado en el Panteón Municipal.