* De Norte a Sur de la entidad veracruzana, impera la inseguridad; corre sangre derramada por todos lados

 

Para muchas familias de distintas partes de la entidad, Veracruz ha dejado de ser un estado “de paz y de amor”, y se ha convertido prácticamente en un “infierno”, donde el crimen organizado asesina a sangre fría, sin perdón alguno, desde niños hasta personas adultas.

 

En el Veracruz del “pueblo amistoso, solidario, cordial y gentil”-citando letras del himno veracruzano- “No vale nada la vida. La vida, no vale nada”, se parafrasea la canción del cantante y compositor mexicano José Alfredo Jiménez.

 

MASACRE EN MINATITLÁN

Apenas el pasado “Viernes Santo”, por la noche, el crimen organizado acribilló a trece personas, entre ellos, a un menor de edad, en una fiesta que se realizaba en el municipio de Minatitlán. Los sicarios perseguían a un hombre conocido como “La Beky”.

 

Al llegar al Callejón 5 de Septiembre esquina con Primero de Mayo de la Colonia Obrera, La Beky buscó refugiarse en la palapa, supuestamente, de su propiedad, que días antes había rentado para la realización de una fiesta privada.

 

Los agresores irrumpieron en el local preguntando por el hombre, pero los asistentes intentaron protegerlo. Al ubicar a “La Beky”, los sicarios descargaron sus armas en su contra, causándole la muerte.

 

Posteriormente, los agresores dispararon contra la gente  que se encontraba en medio de la disputa y que eran totalmente ajenas al conflicto, perdiendo la vida trece personas y resultando otras heridas. Los sicarios, por lo menos cinco sujetos de complexión delgada (según el relato de testigos) huyeron del lugar.

 

SICARIOS, REMATARON A BEBÉ

Según uno de los sobrevivientes al ataque, quien perdió a un hermano, relató que los sicarios le dispararon a quema ropa al pequeño de un año, el cual, vestía short de mezclilla, playera amarilla y tenis negros.

 

“Al bebé lo siguieron rematando, le dieron en el corazoncito. Yo creo que el papá lo quiso cubrir, pero le dieron en la cara. A la mamá también le dieron. Cómo no se van a dar cuenta si lo traía la mamá cargando”.

 

MATARON A VARIAS ANCIANAS

Otra sobreviviente, quien tras el hecho, no paraba de rezar y se arrepentía por no haber guardado estos días santos, comentó que varias ancianas que se encontraban bailando, también fueron apuntadas por las personas armadas.

 

“Mataron a varias viejitas. Éramos como cincuenta, puras señoras. No sé cuántos eran. Yo lo que hice fue aventarme debajo de la mesa. A mí me apuntaron, pero me encomendé a Dios y le dije: perdóname Señor y que se haga tu voluntad”, expresó.

 

ASESINAN A SU ÚNICO HIJO, EN CUMPLEAÑOS DE SU HERMANA

Una mujer, que logró salir con vida del lugar de la tragedia, dijo que en la fiesta celebraban el cumpleaños 52 de su hermana. Señala que iba saliendo del baño cuando escuchó las detonaciones de arma fuego, por lo que decidió permanecer en el lugar.

 

“Perdí a mi hijo, mi único hijo, ya se imaginarán el dolor que tengo de ver a mi único hijo muerto. Dios es tan grande que aquí estoy parada con mi dolor, porque no se puede decir otra cosa. Él tenía 32 años”.

 

LOS OBLIGABAN A MIRAR LOS ASESINATOS

Los sobrevivientes comentaron que los sicarios les apuntaron en la cabeza y eran obligados a mirar cómo otros asistentes a la fiesta eran asesinados.

 

VERACRUZ, ESTADO SIN LEY

Mientras el Gobernador del Estado, Cuitláhuac García Jiménez, mantiene un pleito casado con el Fiscal General, Jorge Winckler Ortiz, echándose la culpa uno al otro de las tragedias que ocurren en Veracruz, los ciudadanos de esta entidad viven en un completo estado fallido e inseguro.

 

De Norte a Sur de la entidad veracruzana, impera la inseguridad, donde corre sangre derramada por todos lados, incluso, se han descubierto fosas clandestinas.  Muchos hombres y mujeres, han sido asesinados por el crimen organizado.

 

Los hechos ocurridos en el municipio de Minatitlán, se suman a la lista de homicidios que se han registrado últimamente en el Estado de Veracruz. Pobre de mí Veracruz, pobre de nuestra gente, a dónde vamos a parar. Estamos tan cerca del cielo y tan lejos de Dios.